viernes, 23 de mayo de 2014

Escribiendo EBRIO- Volumen 1

Más haya de las implicaciones filosóficas de una discusión de borrachos, esta la sorprendente capacidad de escribir correctamente después de unas caguamas encima; si, caguamas, por que a su servidor hoy no le alcanzo para algo más fino; así que en esta madrugada no hay cuentos, si no todo lo que puede pasar por la vulnerable mente alcoholizada de su servidor.



Sobre los gustos musicales
Si bien en una fiesta suelen poner todos los géneros musicales habidos y por haber, si hay algo que a mi me molesta es el hecho de empezar una fiesta con aquello que algunos débiles mentales llaman música, y que es nada más y nada menos, que la Banda (no me importa que no sea banda, duranguense, corridos, banda, para mi todo es lo mismo). 

El tema de iniciar una fiesta es alegrar el alma, descansar el cuerpo, etcétera; la carencia de relación entre letras estúpidas y música que quitando las percusiones podría ser hermosa, simplemente la repudio, no es algo que a mi gusto pueda ser llamado música. 

Aunque claro al principio de la fiesta pueda parecer intolerante, ya con suficiente etanol en el cuerpo y con sentimientos encontrados, su servidor puede disfrutar de cantar una que otra pieza de esas ondas. Pero en fin...

Sobre las peleas
Nunca falta el borracho mala-copa, que empieza una discusión por temas absurdos: ¿Donde quedo mi chela?, cambien la música, no manches ya cooperé, y un largo etcétera de casos incómodos que algunas veces pueden resultar en peleas a golpes.

Esto es algo que repudiaré más que la banda al inicio de una fiesta (más aún si estoy sobrio), pues la mente alcoholizada de un ser humano es la más necia que podrás encontrar, tú siempre tendrás la razón y lo que los demás digan te vale tres hectáreas celestiales de miembro masculino. Defenderás a capa y espada tus supuestos argumentos, más sólidos que una botella de Tonayan, aunque de eso dependa el que te sigan dando alcohol. 

Lo mejor es evitar invitar a las fiestas a gente de este tipo...

Sobre los dilemas existenciales
Al final de la fiesta, encontrarás, además de colillas de cigarro por todos lados, de la chica arrepentida por los besos en el rincón y de las vomitadas en el escusado, al típico libre pensador que evocará su infancia: sus traumas personales, que si le hicieron bullying, que si él es un chingón, o un mediocre... puff!!

Antes estas situaciones, lo mejor es darle siempre la razón, o bien, hacer como que lo escuchas mientras coqueteas libremente con la borracha de al lado. En el caso en que tu seas el libre pensador, lo menos que puedes hacer es creerte todo lo que estás diciendo y al otro día hacer como que no hablaste con nadie sobre tus apodos de niño y todas esas cosas que están mejor en tu cabeza que en los borrachos.

Sobre mujeres y otros demonios
De esto puedo escribir un libro!! La despechada, el que cayó en la zona de el amigo, la que se arrepiente por que esa noche engaño a su novio, y una larga lista de casos típicos en una fiesta, lo mejor es dejar a cada quien con sus propios problemas, no tener saldo o datos en el celular y continuar la vida, feliz y si no feliz, conforme.


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